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El Madrid tira de efectividad de la mano de Raúl Diciembre 1, 2007

Posted by alexrchies in Liga.
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Raúl González BlancoSin hacer un partido brillante pero haciendo gala de la poderosa efectividad que siempre le ha caracterizado, el Madrid se impuso en un animado partido a un Racing de Santander que, sin duda, se llevó un castigo muy duro para el partido serio y táctico que planteó Marcelino.

Dispuestos a resarcirse del escozor que produjo en los jugadores la derrota ante el Werder Bremen del Miércoles pasado, los madridistas salieron a intentar encarrilar el partido antes de que se les fuera de las manos.

Schuster planteó un partido con pequeñas variaciones en el once inicial pero bastante alejado de la revolución que auguraban los medios de comunicación tras el “desastre de Bremen”. Sneijder sustituyó al sancionado Guti y sorprendió el cambio de Julio Baptista, que apenas había contado hasta entonces para el alemán, por el argentino Fernando Gago.

Funcionó el experimento y el brasileño, en una posición que no ocupaba desde que militaba en las filas del Sao Paulo, proporcionó una salida limpia del balón desde la defensa, algo de lo que también adolece el real sin la presencia de Guti. Un punto muy importante para Baptista que puede darle muchos minutos si Gago y Diarra se duermen en los laureles.

De poco sirve para calibrar la reacción del Madrid un partido que a los doce minutos ya estaba encarrilado por los dos primeros goles. No se deben quitar méritos a los madridistas precisamente por corregir aquello en lo que más críticas reciben que es, precisamente, por salir poco enchufados a los partidos. No obstante, tampoco es habitual marcar en las dos primeras ocasiones de que se disponen y, evidentemente, el mazazo condicionó una respuesta menos agresiva por parte del Racing y un juego mucho más relajado por parte del Madrid.

Especialmente destacable fue la actitud del Racing que, pese a los desajustes defensivos que propiciaron los dos zarpazos blancos, en ningún momento se cuestionó su estilo de juego ni el tipo de partido que había venido a jugar al Bernabeu. Se mantuvo firme y desplegó un magnífico fútbol, apoyado especialmente, en los inteligentes movimientos de Colsa en el centro del campo y en las terroríficas apariciones del polaco Smolarek, que sembró el pánico entre los locales con un envenenado tiro al palo en la primera parte.

A nivel individual, Raúl fue el más destacado de los madridistas con un gol que le sirvió en bandeja Van Nistelrooy y con el tercer tanto de los blancos en una jugada totalmente atípica en el capitán: un lanzamiento de falta directa para el que también estaba perfilado Sneijder.

Por el contrario, Diarra tuvo un día haciago y, pese a recuperar una gran cantidad de balones, también perdió otros tantos en posiciones muy comprometidas, hasta que el final sería sustituido mediada la segunda parte por Fernando Gago.

Saviola y Robben aparecieron en los minutos finales, con poco tiempo para demostrar sus indudables capacidades pero con lo suficiente para dejarnos un par de pinceladas de su habilidad. El holandés va entrando poco a poco en el equipo, igual que hiciera tras su llegada a Madrid mientras que el argentino, que apenas a contado en este inicio de temporada, intenta hacerse un hueco con los escasos minutos que les brinda el alemán.

Tuvieron los blancos momentos de juego realmente interesantes pero, como viene siendo habitual, intermitentes. El equipo todavía se está formando, se está adaptando a la filosofía Schuster y probablemente hasta la segunda vuelta no veamos la constancia en el juego que desearíamos.

La falta de seguridad ante el fútbol que practican hace que los jugadores, muy influenciados por la era Capello, vivan demasiado preocupados por la labor de la defensa. Cuándo la defensa funciona sin fisuras, contundente, el fútbol de ataque de los blancos se vuelve más fluido y directo. No obstante, en cuanto reciben un par de avisos del equipo rival, los jugadores recuperan viejos miedos y las dudas generan imprecisiones en el juego que todavía facilitan más la respuesta de un rival que se va creciendo.

La paciencia es la mejor virtud en estos casos, y no es algo que se aprenda ni que se vaya a conseguir en un par de meses por mucho carácter que tenga el entrenador. Capello tardó casi ocho meses en convertir al Madrid de los galácticos en un equipo y en recuperar la mentalidad ganadora, el pundonor y el orgullo que siempre caracterizaron a los blancos. Es lógico que Schuster tarde lo suyo en inculcar su nuevo modelo. Eso sí, si los resultados acompañan, y de momento lo están consiguiendo, el resultado a largo plazo puede ser muy interesante.

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